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Filosofía de la ciencia: Ciencia y Ética marzo 27, 2014

Posted by recaredus in Ciencia y Filosofía, Crítica de la ciencia, Curso, Materiales, Notas, Uncategorized.
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Ciencia y Ética

Objetivos:

En esta sesión nos proponemos fundamentar la ética de la ciencia. El alumno será capaz de argumentar la importancia y necesidad de la ética en la ciencia. También analizará las razones por las que toda actividad científica exige una toma de posición, un juicio ético, por parte del investigador.

CienciayEtica

Es común escuchar hablar de “ética”, sin embargo, esta palabra no siempre es bien entendida y mucho menos aplicada. Para evitar confusión, este término necesita una definición.

La ética es una ciencia filosófica, que estudia cuáles son los mejores medios para alcanzar la perfección integral del ser humano y de sus instituciones. Es una ciencia porque posee un método propio y es filosófica porque se rige por la búsqueda de la última causa de la moralidad de los actos humanos.

La ética es una ciencia práctica, puesto que lo importante no es saber qué es lo correcto sino en vivir conforme a esa verdad. De ahí la preocupación de la ética por aclarar de qué manera cada disciplina, cada oficio y cada ciencia debe cumplir con su misión de promover la perfección integral del ser humano y sus instituciones.

Llamamos juicios éticos a aquellas afirmaciones que hablan sobre lo correcto/debido/bueno y lo incorrecto/indebido/malo. Hacemos con frecuencia este  tipo de juicios, sin embargo, lo hacemos de manera intuitiva, sin una formación ética y sin las bases y métodos apropiados. Por ejemplo, se dice que es bueno dar limosna a los necesitados, pero las razones para hacerlo pueden no ser claras: para algunos es por ayudarles en su necesidad, o para “ganarse el cielo” y algunos se opondrán argumentando que dar limosnas es hacer de los mendigos, parásitos que nunca van a dejar de vivir a costa de otros.

Cada vez que pensamos las razones para hacer o evitar ciertas conductas, por razones del deber o morales, estamos haciendo juicios éticos.

Por otra parte, hay comportamientos y juicios que no requieren un juicio ético por que no poseen un carácter de deber moral. Por ejemplo, comer un helado, no es ni bueno ni malo, ni se puede decir que alguien lo deba comer o no, por razones del deber. Lo mismo ocurre con la ciencia, en principio no tiene un carácter ético el hacer un experimento o dos; o en probar la aerodinámica de un avión. No obstante, anteriormente estudiamos el caso del Ántrax y nos preguntábamos qué determina si los científicos hacen el bien o el mal, si utilizan su conocimiento para construir o para destruir.

La relación entre ciencia y ética es muy compleja. Todas nuestras actitudes, y creencias están completamente condicionadas por el contexto cultural e histórico, por el lugar y tiempo en que vivimos así como por el estado de la ciencia y la técnica que están a nuestro alcance. Todo ello condiciona tanto nuestro sentido de la ética como la finalidad por la que hacemos ciencia.

Los científicos han hecho muchos descubrimientos que son directamente relevantes al comportamiento humano; pero aunque muchos creen que los conceptos científicos, como no son comportamientos, son éticamente neutrales, en realidad los métodos, el lenguaje, los fines y resultados de la ciencia están éticamente determinados.

A eso se dedica el ensayo del famoso filósofo alemán Karl-Otto Apel titulado El a priori de la comunidad de comunicación y los fundamentos de la Ética: El problema de una fundamentación racional de la ética en la era de la ciencia[1], que vamos a comentar a continuación.

Karl Otto Apel Nació en 1922. Es uno de los más importantes filósofos vivos del mundo, su obra está dedicada a la doctrina denominada “Comunidad Ideal de Comunicación”. Según Apel, se requiere construir una sociedad fundamentada en la ética, cuyo objetivo principal es la honestidad y la transparencia del diálogo entre los ciudadanos.

KARL-OTTO_APEL

«LA PARADÓJICA SITUACIÓN DEL PROBLEMA

Quien reflexione sobre la relación entre ciencia y ética en la moderna sociedad industrial, que se extiende a todo el planeta, se ve enfrentado -a mi juicio- a una situación paradójica. Efectivamente, por una parte, la necesidad de una ética universal -es decir, obligatoria para la sociedad humana en su totalidad- nunca fue tan urgente como en nuestra era; en la era de una civilización unificada a nivel planetario por las consecuencias tecnológicas de la ciencia. Por otra parte, la tarea filosófica de fundamentar racionalmente una ética universal nunca pareció tan difícil -e incluso, desesperada- como en la era de la ciencia; y precisamente por eso, porque en esta época la idea de validez intersubjetiva está también prejuzgada por la ciencia: por la idea científica de una «objetividad» normativamente neutral o no-valorativa»[2].

Apel nos alerta de la posibilidad de usar los adelantos científicos para producir armas de destrucción masiva, para desplazar, exterminar y someter a pueblos enteros. También por la destrucción y muerte del planeta por la contaminación, resultado de la creciente industrialización.

«Estas pocas observaciones bastarían para esclarecer el hecho de que los resultados de la ciencia representen un desafío moral para la humanidad. La civilización científico-técnica ha confrontado a todos los pueblos, razas y culturas con una problemática ética común, sin prestar consideración a las tradiciones morales culturales, propias de cada grupo»[3].

“Como reconoció Francis Bacon, sólo la renuncia a valorar teleológicamente los procesos naturales posibilita una ciencia, cuyos resultados sean experimentalmente comprobables y, por tanto, también técnicamente aprovechables. (Con ello, nos encontramos ante aquella relación epistemológica sujeto objeto, para la cual el mundo está dado como un conjunto de hechos no valorados; por tanto, el concepto de ser ya no implica el de lo bueno o el de lo debido, en oposición a la ontología teleológica de Aristóteles. p. 360. La parte central del problema señalado por  Apel es que la ciencia, según se le ha concebido, parte de la creencia de que el mundo está allí simplemente. Es decir, es una cosa… como un árbol y una piedra. Pero en realidad el mundo no es una cosa inerte.

Por una parte, la filosofía aristotélica concibe al mundo como una realidad en camino de realización.

Las palabras “realidad” y “realización” tienen una raíz común. Realizarse es hacerse-real. ¿Puede la realidad hacerse real? ¿Acaso no era real?

Realizar y realizarse significa que las cosas que ya están allí, pueden ser mejores, más plenas, más perfectas. Es una camino teleológico, es decir, que persigue una finalidad. Su finalidad es mayor perfección.

Por otra parte, el Método Científico Alternativo que le proponemos en esta asignatura  exige que el científico se vea a sí mismo como testigo de la realidad. Inicialmente un testigo es un espectador, pero su papel como testigo  consiste en dar cuenta de lo que presenció. Todo espectador mezcla sus emociones con su relato de la realidad, así, es imposible que el testimonio de un testigo sea la mera repetición de los hechos. Es por necesidad la interpretación de esos hechos.

El científico es un testigo que interpreta la realidad conforma a su formación, su cultura, sus creencias y su personalidad, así los hechos científicos no son meras cosas, digamos realidades, sino interpretaciones y por lo tanto están cargadas de una cierta axiología[4].

Por eso, Apel critica a filósofos como Karl Popper: «No basta indicar con Popper y en contra de la filosofía analítica, que los datos relevantes sólo se constituyen como datos a la luz de ‘teorías’ (no neutrales normativa ni metódicamente): según Popper, estas afirmaciones son también adecuadas para los datos que la ciencia natural establece con independencia de toda valoración. Debemos señalar además que los (así llamados) ‘datos’ mismos, en el caso de las ciencias humanas, están caracterizados por seguir normas subjetivamente; lo cual significa que primariamente con la única reserva del ulterior distanciamiento y neutralización deben constituirse a partir de un enfoque, a la vez, comunicativo y autoreflexivo, es decir, un enfoque precisamente hermenéutico»[5].

La hermenéutica es la ciencia de la interpretación. Trata principalmente de interpretar los textos. Interpretarlos es indagar su significado, su finalidad, leerlos entre líneas, averiguar las intenciones del autor, etc. También se interpretan los hechos, la historia, etc.

La interpretación de los hechos implica averiguar su significado, por lo tanto se presupone que la historia significa o puede significar algo para una persona o un grupo.

Por eso, dice Apel «Queda patente que la hermenéutica debe presuponer siempre una fundamentación normativa de su comprensión éticamente valorativa»[6].

Una de las tesis más importantes de la hermenéutica es que el mundo que nos rodea ya está previamente interpretado. Los seres humanos por el proceso educativo aprendemos formas social y culturalmente transmitidas de interpretar la realidad del mundo y la cotidianidad. De hecho nuestro aprendizaje es en sí mismo aprender a interpretar. Por ejemplo, los padres dicen a sus hijos que coman alimentos “buenos” como las zanahorias, y aunque tengan un sabor desagradable, los padres hacen gestos y trucos para convencer a sus hijos de que comer zanahorias está bien. Cómo usar el agua, cómo lavar y limpiar, qué alimentos consumir… etc., todo el mundo que nos rodea desde la más tierna infancia, está ya social, cultural y lingüísticamente interpretado.

Hasta este punto parecería que efectivamente la ciencia y la ética tienen una relación, pero es importante demostrarlo para que no quepa ninguna duda al respecto.

En las sesiones anteriores, donde hemos hablado del Juego de la Ciencia, aprendimos que los científicos se guían por ciertas reglas del juego. Las reglas dependen de las técnicas y principios que a lo largo de la historia se han acumulado en torno a una disciplina, los científicos maduros procuran que estas reglas se respeten… pero frecuentemente creen que las reglas no tienen un significado (hermenéutica) ni un valor ético (axiología). Por eso dice Apel “opino (con Pierce, Popper y Lorenzen) que la lógica, y especialmente la lógica de la ciencia tiene que concebirse como una ciencia normativa»[7].

La lógica de la ciencia son precisamente las reglas del juego de las que hablamos antes. Las reglas de la lógica establecen cómo se organizan las premisas para llegar a las conclusiones y cómo sabemos que éstas son verdaderas y válidas. Por eso, si los científicos buscan la confirmación empírica-experimental de una noción, «Sólo podemos hablar de confirmación empírica cuando presuponemos ya un criterio ético de comprobación, además de la consistencia lógica”[8]. “Podemos afirmar que la lógica -y, a la vez, con ella todas las ciencias y tecnologías -presupone una ética como condición de posibilidad»[9].

Resumiendo, Apel radicaliza el problema al buscar las fuentes de validación de toda ética como ciencia. Si sólo lo científico tiene validez universal intersubjetiva, y la ciencia no se deriva de normas, sino de hechos, ¿cómo podrá la ética ser una ciencia con valor normativo?[10] Su respuesta consiste en que toda ciencia obedece a priori a un imperativo normativo universal e incondicionado: toda ciencia debe existir y debe versar sobre la verdad. Toda ciencia presupone a la ética[11].

La ética del científico

etica-ciencia

Con lo que hemos asentado hasta ahora quedó claro que la ciencia tiene una connotación ética a priori,  ahora podemos hablar de la ética del científico.

La posición ética de los científicos en primer lugar es la que les toca como personas por sus actos, pero es independiente de su competencia como científicos, que es evaluada por la comunidad científica conforme a su respeto a las reglas del juego, al rigor de su investigación y a la honestidad de sus propuestas. Se han dado casos de investigadores que falsifican los resultados, que se roban las ideas de los demás sin darles crédito y que plagian sus investigaciones. Usted es un(a) estudiante y un(a) científico que por ninguna razón debe cometer alguno de estos actos contrarios a la ética.

En relación a estas dos dimensiones debemos decir que, los científicos tienen que dar cuenta de sus actos en cuanto personas y ciudadanos, al igual que cualquier  otra persona. También tienen que dar cuenta de su trabajo científico ante la academia de esa disciplina.

Otro problema, más complejo es el que tiene que ver con ciertos temas controvertidos. Por ejemplo, los científicos experimentan con animales nuevas medicinas y tratamientos para curar enfermedades que causan grandes sufrimientos a la humanidad, como el cáncer.

Según dicen Garvin McCain y Erwin M. Segal[12] Un científico no puede usar métodos científicos para decidir si es ético enfermar a estos animales con cáncer. Puede usar metas científicas como una de las bases para hacer sus juicios éticos, pero la decisión acerca de sí es ético el sacrificar animales es discutida en otros campos pero no en los puramente científicos.

El argumento que favorece el uso de animales se fija en la nueva información que puede ser obtenida acerca de la enfermedad de modo que los científicos podrán saber mejor cómo curarla en los humanos. Este argumento se basa en que el conocimiento de la enfermedad es bueno y que la enfermedad es mala. Este argumento sugiere que la vida humana es más valiosa que la de otros animales, pero ninguna de estas afirmaciones puede ser demostrada desde la ciencia misma, sino desde la ética filosófica. Evidentemente, el científico no se propone hacer sufrir a los animales, no se propone hacerles daño, sino un bien para la humanidad, el sufrimiento de los animales es un resultado inevitable pero no deseado.

¿Debe un científico sacrificar a un perro para averiguar cual es el efecto de una droga? ¿Debería un científico construir una bomba de hidrogeno?¿Podría un científico desarrollar un químico que en cantidad de minutos pueda matar a millones de personas? ¿Debería un científico desarrollar una píldora anticonceptiva? La ciencia no puede responder a estas cuestiones. El científico puede solamente decir “Si tal y tal cosa suceden, entonces esto seguiría”. Los criterios éticos son necesarias para decidir lo que se debe hacer, pero éstos provienen de fuentes externas a la ciencia misma.

Sin embargo, algunos científicos creen que el conocimiento en y por sí mismo no es importante sino que debe conducir a algún lado. Dicen que solamente el conocimiento que se dirige a consecuencias prácticas es bueno… pero no se preocupan de cuáles puedan ser esas consecuencias y a quien puedan beneficiar o perjudicar.

 

[1] APEL Karl-Otto, La Transformación de la Filosofía II: el a priori de la comunidad de comunicación, Ed. Taurus, Madrid 1985. pp. 341-413.

[2] Ibid, p. 342.

[3] Ibid, p. 344.

[4]Se denomina Axiología a la ciencia de los valores y en general a lo que tiene que ver con lo valioso y debido.

[5]Ibid, p. 365-366

[6]Ibid, p. 376.

[7]Ibid, p. 377.

[8]Ibid, p. 378.

[9]Ibid, p. 379.

[10]  Cfr. Ibid, p. 359ss.

[11]  Cfr. Ibid, p. 379.

[12] Cfr. MCCAIN G. Y SEGAL E., The Game of Science, Op. Cit., Trad. de J.C. Baena. Capítulo 8.

Revisar el mensaje de correo para realizar la actividad de aprendizaje correspondiente:

 

Prof. Dr. Ricardo Marcelino Rivas García

philosophica@hotmail.com

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